En los últimos años, la industria de la piña se ha convertido en uno de los motores más importantes de la economía nacional, siendo hoy Costa Rica el principal exportador de piña fresca en el mundo.

Durante el 2016, las exportaciones de piña fresca y sus derivados alcanzaron los $1.113 millones generando al país el 41,4% de las divisas de exportación del sector agrícola, así como el 11,2% del total de las exportaciones nacionales.

La preferencia de nuestras piñas en los mercados internacionales no se debe únicamente a la calidad y al sabor de la fruta costarricense, sino también a las múltiples certificaciones obtenidas por los más de 500 productores de piña del país. Estas certificaciones son prueba de su responsabilidad en materia laboral, social y ambiental ante consumidores de Estados Unidos, Europa, Asia y Medio Oriente.

No debemos olvidar que en nuestro país, la industria de la piña genera más de 30.000 empleos directos y 120.000 indirectos que permiten una mejora en la calidad de vida de miles de familias, principalmente de zonas rurales, las cuales han sido históricamente olvidadas por nuestros gobiernos y por otras actividades productivas; zonas donde antes de la llegada de la piña, las oportunidades laborales eran muy limitadas.

Ante las declaraciones de ambientalistas, políticos y medios de comunicación que señalan el cultivo de piña como una actividad descontrolada y con poca regulación, la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (CANAPEP) recuerda que esta es una de las actividades agroindustriales más regulada en el país, tanto por entes nacionales como internacionales.

No podemos permitir que estas acusaciones manchen el nombre de este cultivo que tanto progreso ha traído a nuestro país y a nuestras comunidades. Hoy más que nunca, debemos de estar unidos y defender esta industria, la cual es sinónimo de bienestar para miles trabajadores y miles de familias, que dependen de manera directa o indirecta de esta actividad agroindustrial.