“Gracias a las nuevas aulas, los estudiantes de esta comunidad podrán aspirar a recibir inglés y cómputo,” señala el director del centro educativo.

El techo ya no les amenaza con caer encima y el salón lleno de rendijas donde todos los estudiantes de la escuela recibían juntos las clases, dio paso a tres aulas, que le permitirá a la escuela solicitar un docente para inglés, acondicionar el laboratorio de cómputo y a los niños concentrarse en las lecciones de cada grado.

Esta transformación en la vida diaria de 30 estudiantes de la Escuela La Carlota en Cariari de Pococí,  se da gracias al
programa de Responsabilidad Social de la empresa Agroindustrial Bananera del Caribe, asociada a la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep).

“Mire nosotros tocamos muchas puertas y no se abrieron. Finalmente tocamos la  puerta de esta empresa y esperábamos un cambiecito por aquí o una pared por allá, pero hicieron la escuela nueva”, cita el Director de la Escuela La Carlota , Luis Ángel Méndez.

Para la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) estas contribuciones de las empresas a las comunidades son básicas para mejorar el entorno social de los trabajadores y de las empresas del sector, que brinda empleo directo a 27.500 trabajadores e indirecto a 110.000 personas.

Inversión a largo plazo

“Lo que da la mano derecha, que no se entere la izquierda. Los propietarios no me permiten dar el monto”, dice la  encargada de Recursos Humanos de Agroindustrial Bananera del Caribe, Marianela Durán. Por más que se insistió no hubo forma de conocer la inversión
en este centro educativo.
Agrega, que esta es una inversión en capital humano, “que beneficia actualmente a los niños, que alegra a los padres de familia, pero que a largo plazo beneficiará a toda la comunidad y a nuestra compañía porque a futuro estos niños también mejor capacitados para ofrecer sus servicios como profesionales”.

Cambios visibles

En tres meses, los cambios son evidentes.  La empresa de piña  contrató una constructora para levantar las aulas, la batería de baños y la malla de la escuela que brinda mayor seguridad a los estudiantes, quienes antes corrían el peligro de ser atropellados por algún vehículo que transitaba por la zona.

Antes

 

Después

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“La inversión no es importante, es el resultado lo que cuenta, la seguridad de los niños, la tranquilidad de los padres, el que no tengan que viajar  tres kilómetros a pie hacia el otro centro educativo más cercano”, indicó el Gerente de Operaciones y Co-Propietario de Agroindustrial Bananera del Caribe, Oscar Obando Alvarado.

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